El ciclista y el masaje

El masaje y el ciclista desde sus inicios han ido siempre de la mano.

Incluso me atrevo a decir, que el ciclista usa y abusa en ocasiones en exceso, de esta terapia manual.

El masaje y el ciclista desde sus inicios han ido siempre de la mano.

Incluso me atrevo a decir, que el ciclista usa y abusa en ocasiones en exceso, de esta terapia manual.

Hay ciclistas que llegan al punto de sentirse mal cuando no tienen posibilidad de su sesión de masaje, y denotan cierta “dependencia” de esta técnica de recuperación.

Olvidan y dejan en segundo plano artes como los estiramientos, inmersiones en agua helada, pequeñas sesiones de automasaje…

Las principales ventajas que el masaje deportivo le aporta al ciclista pueden circunscribirse a:

– Favorece la circulación sanguínea, principalmente el retorno venoso.

– Evita sobrecargas musculares.

– Descarga de tensión a los tendones más exigidos.

– Tiene un alto grado de componente analgésico.

– Acelera el proceso de eliminación de toxinas.

– Previene lesiones, al poder detectarse en sus primeras fases no dolorosas.

– Elimina las adherencias.

– Favorece la correcta circulación linfática.

– Momentos antes de la competición, inicia el proceso de calentamiento.

– Permite al ciclista, trabajar psicológicamente el nexo músculo-mente.

– Momento perfecto del día para estar aislado de la propia tensión competitiva, e interiorizar las sensaciones que su cuerpo le transmite a nivel sistémico.

Previo a la competición

– En este momento, la duración de la sesión es corta, de unos 5´.

– Ha de servir de estímulo muscular (tono), nervioso, y vascular (favorecer la hiperemia).

– Es preventivo, para evitar lesiones incluso sobrevenidas por un inadecuado calentamiento.

– No debe de ser un masaje profundo, sino enérgico y rápido en su ejecución.

Después de la competición

– De duración media, y más profundo que el previo a la competición.

– Es un masaje extremadamente técnico. Ha de efectuarlo un terapeuta muy experimentado en trabajo con ciclistas.

De ser demasiado intenso y prolongado, puede provocar un exceso de relajación muscular y provocar incluso una hipotonía nada aconsejable para el deportista, máxime cuando se trata de pruebas de varios días de duración.

– Tras un esfuerzo tan violento como una etapa ciclista, las fibras musculares están muy dañadas, y son vulnerables mecánicamente. Por ello sólo personal cualificado ha de intervenir.

– El principal objetivo de esta sesión ha de ser la de eliminar todos los productos y metabolitos de desecho propios de la actividad deportiva, principalmente el Lactato.

– Masaje de intensidad media, ritmo medio, trabajando amasamientos completos y evitando en todo momento “meter” demasiado los dedos.

Entre competiciones

– Principalmente nos referimos a las sesiones que se aplican durante días de entrenamiento inter-competición.

– Se aprovecha para trabajar aquellas zonas más dañadas o propensas a la sobrecarga.

– Es el más profundo de los tres, y el más extenso en duración.

– Suele ser el menos placentero, llegando a ser doloroso en algunos momentos, aprovechando que no hay jornada competitiva al día siguiente.

– De inicio, las técnicas son más superficiales, llegando a alcanzar la mayor profundidad posible a lo largo de la sesión.

– Amasamientos musculares profundos.

– Percusiones y clapping.

– Ideal para hacer diagnósticos y valoraciones fisioterapéuticas más profundas del estado general del individuo.

Los ciclistas suelen ser proclives a ser atendidos por uno o dos profesionales como máximo (masajista del equipo y masajista de confianza de su localidad), ya que es un apartado muy especial para ellos, y necesitan de la confianza y la atención de un profesional que le deje buenas “sensaciones” tras la sesión, y eso no siempre se consigue con cualquier terapeuta.

A cada ciclista le sienta mejor un tipo u otro de profesional, y acabará siendo tratado por aquél que mejor sepa “escuchar su cuerpo”.

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Jose Manuel Movellán.

Hay ciclistas que llegan al punto de sentirse mal cuando no tienen posibilidad de su sesión de masaje, y denotan cierta “dependencia” de esta técnica de recuperación.

Olvidan y dejan en segundo plano artes como los estiramientos, inmersiones en agua helada, pequeñas sesiones de automasaje…

Las principales ventajas que el masaje deportivo le aporta al ciclista pueden circunscribirse a:

– Favorece la circulación sanguínea, principalmente el retorno venoso.

– Evita sobrecargas musculares.

– Descarga de tensión a los tendones más exigidos.

– Tiene un alto grado de componente analgésico.

– Acelera el proceso de eliminación de toxinas.

– Previene lesiones, al poder detectarse en sus primeras fases no dolorosas.

– Elimina las adherencias.

– Favorece la correcta circulación linfática.

– Momentos antes de la competición, inicia el proceso de calentamiento.

– Permite al ciclista, trabajar psicológicamente el nexo músculo-mente.

– Momento perfecto del día para estar aislado de la propia tensión competitiva, e interiorizar las sensaciones que su cuerpo le transmite a nivel sistémico.

Previo a la competición

– En este momento, la duración de la sesión es corta, de unos 5´.

– Ha de servir de estímulo muscular (tono), nervioso, y vascular (favorecer la hiperemia).

– Es preventivo, para evitar lesiones incluso sobrevenidas por un inadecuado calentamiento.

– No debe de ser un masaje profundo, sino enérgico y rápido en su ejecución.

Después de la competición

– De duración media, y más profundo que el previo a la competición.

– Es un masaje extremadamente técnico. Ha de efectuarlo un terapeuta muy experimentado en trabajo con ciclistas.

De ser demasiado intenso y prolongado, puede provocar un exceso de relajación muscular y provocar incluso una hipotonía nada aconsejable para el deportista, máxime cuando se trata de pruebas de varios días de duración.

– Tras un esfuerzo tan violento como una etapa ciclista, las fibras musculares están muy dañadas, y son vulnerables mecánicamente. Por ello sólo personal cualificado ha de intervenir.

– El principal objetivo de esta sesión ha de ser la de eliminar todos los productos y metabolitos de desecho propios de la actividad deportiva, principalmente el Lactato.

– Masaje de intensidad media, ritmo medio, trabajando amasamientos completos y evitando en todo momento “meter” demasiado los dedos.

Entre competiciones

– Principalmente nos referimos a las sesiones que se aplican durante días de entrenamiento inter-competición.

– Se aprovecha para trabajar aquellas zonas más dañadas o propensas a la sobrecarga.

– Es el más profundo de los tres, y el más extenso en duración.

– Suele ser el menos placentero, llegando a ser doloroso en algunos momentos, aprovechando que no hay jornada competitiva al día siguiente.

– De inicio, las técnicas son más superficiales, llegando a alcanzar la mayor profundidad posible a lo largo de la sesión.

– Amasamientos musculares profundos.

– Percusiones y clapping.

– Ideal para hacer diagnósticos y valoraciones fisioterapéuticas más profundas del estado general del individuo.

Los ciclistas suelen ser proclives a ser atendidos por uno o dos profesionales como máximo (masajista del equipo y masajista de confianza de su localidad), ya que es un apartado muy especial para ellos, y necesitan de la confianza y la atención de un profesional que le deje buenas “sensaciones” tras la sesión, y eso no siempre se consigue con cualquier terapeuta.

A cada ciclista le sienta mejor un tipo u otro de profesional, y acabará siendo tratado por aquél que mejor sepa “escuchar su cuerpo”.

2 Respuestas a El ciclista y el masaje

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