¿Cómo nos afecta el frío a los deportistas?

Uno de los aspectos más determinantes que afectan o puedan afectar al rendimiento de cualquier deportista es su entorno climático.

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Todos sabemos que nuestro organismo no reacciona de igual modo a un estímulo físico una mañana calurosa de agosto, que una tarde de crudo invierno en pleno diciembre.

Las reacciones son más lentas, el consumo de energía es mayor, el riesgo de lesión se incrementa exponencialmente, el propio calentamiento se ha de replantear adaptándolo a la situación térmica, la ropa cambia, la alimentación durante el esfuerzo también…

En definitiva, nos encontramos ante un ambiente hostil, y hemos de adaptar varios aspectos de nuestra rutina.

El propio sistema inmune se ve seriamente afectado por la exposición al frío, y por ello, vemos cómo tenemos que realizar varios ajustes fisiológicos para sobreponernos a esta distinta situación.

El sistema respiratorio sufre especialmente en condiciones climáticas adversas, acompañadas de fuertes bajadas de temperatura.

Varios estudios, entre ellos el de la Doctora Vicky Pons del CAR de Sant Cugat, relacionan la práctica deportiva a bajas temperaturas con incrementos de la Noradrenalina y el Cortisol. De ello se deriva una reducción de la respuesta Linfoproliferativa, las Citoquinas y la Inmunoglobulina A salival.

Estas alteraciones en el organismo son la causa principal de que podamos padecer importantes infecciones en las vías altas respiratorias. Se ven incrementadas estas dolencias máxime cuando se realizan esfuerzos deportivos de alta intensidad.

Al verse incrementada la necesidad de suministrar oxígeno a nuestras células, dejamos de respirar por las fosas nasales, impidiendo así que la temperatura del aire que introducimos en el cuerpo ascienda y sea, por tanto, muy evidente el riesgo de padecer un proceso infeccioso respiratorio.

El hecho de que el incremento de practicantes de actividades deportivas a nivel amateur se haya incrementado de una manera muy notable (corredores, ciclistas, triatletas…), eleva el riesgo de afecciones, ya que éstos no tienen a su alcance los cuidados médicos, nutricionales, materiales de última generación, de entrenamiento y recuperación, del que disponen los que lo practican de manera profesional.

Aspectos tan determinantes como la alimentación, cuando no es la apropiada, facilitan que nuestro sistema inmune se deprima con facilidad y la proliferación de infecciones sea muy importante.

En definitiva, si tienes intención de seguir practicando tu deporte favorito en invierno, además de invertir recursos en mejor material deportivo propio de esa época del año, trata de rodearte de buenos profesionales que puedan maximizar todos los recursos de los que cuenta tu organismo para prepararse, adaptarse y recuperarse de estos entrenamientos invernales outdoor (médicos, preparadores, recuperadores…).

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