De los 10 Biomarcadores que se establecieron en un reciente estudio en el Reino Unido para entrenar rutinas de fuerza para mayores de 50 años, los dos más importantes fueron: La fuerza del individuo, así como su masa muscular.

Se comprobó que, aquellas personas que dieron mejores valores en ambos aspectos, menor incidencia de envejecimiento relacionado con la edad presentaban sus organismos.

Resulta que la masa muscular bien entrenada tiene menos pérdida de fibras que las de los sedentarios; dichas fibras musculares ayudan al organismo a gestionar el consumo del azúcar en sangre.

Por ello es un gran aliado en la lucha contra el envejecimiento y las enfermedades vinculadas a él.

Llegados a determinada edad, incluso si eres principiante, es absolutamente inteligente y necesario la práctica de deportes de fuerza el resto de tu vida.

No hay que ser un experto, simplemente empezar a activar estas fibras con la práctica deportiva que más te divierta, siempre que la fuerza sea relativamente protagonista.

Ejemplos de deportes que pueden aportarte este tipo de beneficios son, entre otros: Pilates, Aparatos de musculación, pesos libres, poleas, calistenia, trx, tabatas…

Al igual que es recomendable hacerse un chequeo médico previo al inicio de la rutinas de fuerza para mayores de 50 años, tenemos que tener en cuenta algunas consideraciones:

  • No llegar nunca al máximo de nuestras capacidades. Rondar el 85% de nuestra fuerza máxima en cada serie de fuerza, es más que suficiente para lograr ese estímulo al que nos referimos.
  • El descanso es parte del entrenamiento. No se trata de entrenar mañana y tarde todos los días de la semana. Planifica empezar con 2-3 días por semana y posteriormente podrás alternar semanas de 5 y 6 sesiones.
  • Es muy importante emplear indumentaria específica. Especialmente el calzado, ya que sobre los pies vamos a soportar nuestro peso más el de las cargas de trabajo que vayamos a desplazar.
  • No hay que entrenar con dolor. Si tenemos dolor en alguna articulación en concreto, se ha de buscar el ejercicio o movimiento que menos comprometa la calidad del entrenamiento en términos de bienestar. Modificar los ángulos de trabajo, la postura, la máquina, el gesto…

Tenemos que priorizar la continuidad en los entrenamientos de rutinas de fuerza para mayores de 50 años, más que llegar al máximo de nuestro potencial, ya que el objetivo siempre es estar activos físicamente el resto de nuestra vida, y no acabar lesionados a las pocas semanas y tener que parar nuestra progresión y estímulo muscular.