Efectos de la altitud en los deportistas

Veamos qué dice la Wikipedia respecto a la influencia de la altitud en las personas:

“La altura afecta fuertemente a los humanos. El porcentaje en que se satura la hemoglobina con oxígeno determina el contenido de oxígeno en nuestra sangre. Cuando el cuerpo alcanza cerca de 2.100 metros sobre el nivel de mar, la saturación de la oxihemoglobina comienza a disminuir drásticamente.

Veamos qué dice la Wikipedia respecto a la influencia de la altitud en las personas:

“La altura afecta fuertemente a los humanos. El porcentaje en que se satura la hemoglobina on oxígeno determina el contenido de oxígeno en nuestra sangre. Cuando el cuerpo alcanza cerca de 2.100 metros sobre el nivel de mar, la saturación de la oxihemoglobina comienza a disminuir drásticamente.

Sin embargo, el cuerpo humano posee adaptaciones a corto y largo plazo que le permiten compensar, en forma parcial, la falta de oxígeno. Los atletas utilizan estas adaptaciones para mejorar su rendimiento. Existe un límite para la adaptación: los montañistas se refieren a las altitudes superiores a los 8.000 metros como la “zona de la muerte”, donde ningún cuerpo humano puede aclimatarse.”

(gráfico de elmundo.es)

Resulta muy evidente, que al ser humano le condiciona enormemente su interactuación con el medio. Por consiguiente, cualquier variación que haya en su área de influencia, afectará al comportamiento de su organismo directa o indirectamente.

Las variables pueden ser muchas: presión, humedad, temperatura, viento, gases, rayos solares, lluvia, etc.
El objeto de estudio de este artículo es la Altitud y su influencia, aunque bien es cierto que está determinada, así mismo, por la presión y temperatura.

Evidentemente, a mayor altura sobre el nivel del mar, menor temperatura, menor concentración de oxígeno y disminución de la presión. Estos condicionantes afectan también a personas en perfecto estado de salud.

No es necesario ascender a cotas de 4.000m de altitud para notar su influencia. Ya los 1.000m son suficientes para aquellas personas que residen habitualmente en cotas cercanas a los 0m del nivel del mar, para verse condicionados directamente.

El llamado mal de montaña, es una manifestación de otro nivel de altitud, y se corresponde con cotas muy superiores a los 1.000m, y se manifiestan con nauseas, debilidad general, hiperventilación, dolores fuertes de cabeza, lentitud mental, insomnio, apatía, descenso en el rendimiento físico muy pronunciado, alteración de las emociones, etc.

Como podemos observar la altitud nos afecta negativamente, pero los deportistas, conocedores de su influencia, hace ya décadas que la emplean de manera inversa, y se utiliza como gran aliado, mediante el llamado “entrenamiento de altura”.

La idea es clara: incrementar la resistencia cardiovascular mediante la producción de glóbulos rojos o hematíes a través de la eritropoyesis.

El organismo, al verse afectado por la falta de oxígeno, se especializa y defiende de tal agresión, adaptándose al medio y optimizando sus prestaciones en la captación y transporte del oxígeno en sangre.

Los principales beneficiarios del entrenamiento de altura, son los deportistas de resistencia, fondo y medio fondo.

Veamos cómo se hace este tipo de entrenamiento:

Lo ideal sería disponer de 25-30 días de preparación en altitud.

Período inicial de unos 6 días de duración. Se puede reducir en el caso de necesidades de fechas de competición, o si se parte de altitudes intermedias. Se debe de entrenar de manera cómoda, sin intensidad, y con poco volumen de entrenamiento.

Período intermedio de unos 14 días de duración. Es la parte fundamental, la más intensa y la de verdadero aprovechamiento prestacional. En este período hay que aportar gran volumen de trabajo e intensidad. Así mismo, el preparador físico indicará en qué momento implementar el trabajo anaeróbico, para mejorar también en este aspecto.

Período de finalización de unos 4 días de duración. La función primordial de esta última fase es la de que el cuerpo asimile el trabajo realizado, mientras se mantiene la adaptación al medio. Descansos activos son el trabajo ideal en este período.

Así, durante muchos años, por ejemplo en el caso de los ciclistas, los corredores colombianos de equipos sudamericanos principalmente, venían a Europa a disputar la vuelta a España y el tour de Francia y tenían facilidad para, sobre todo, las etapas de alta montaña.

 Luis Herrera (Tour de Francia)

Peor suerte corrían cuando fichaban por equipos europeos, y tenían que residir en Europa durante todo el año. Ahí perdían gran parte de su “magia”. Se europeizaban y su organismo pasaba a ser como el del resto de los ciclistas del pelotón europeo.

Entrenen, mejoren, y si tienen la oportunidad, comprueben los beneficios del entrenamiento en altitud. Eso sí, respeten los períodos de adaptación para evitar problemas serios de salud.

Sin embargo, el cuerpo humano posee adaptaciones a corto y largo plazo que le permiten compensar, en forma parcial, la falta de oxígeno. Los atletas utilizan estas adaptaciones para mejorar su rendimiento. Existe un límite para la adaptación: los montañistas se refieren a las altitudes superiores a los 8.000 metros como la “zona de la muerte”, donde ningún cuerpo humano puede aclimatarse.”

(gráfico de elmundo.es)

Resulta muy evidente, que al ser humano le condiciona enormemente su interactuación con el medio. Por consiguiente, cualquier variación que haya en su área de influencia, afectará al comportamiento de su organismo directa o indirectamente.

Las variables pueden ser muchas: presión, humedad, temperatura, viento, gases, rayos solares, lluvia, etc.

El objeto de estudio de este artículo es la Altitud y su influencia, aunque bien es cierto que está determinada, así mismo, por la presión y temperatura.

Evidentemente, a mayor altura sobre el nivel del mar, menor temperatura, menor concentración de oxígeno y disminución de la presión. Estos condicionantes afectan también a personas en perfecto estado de salud.

No es necesario ascender a cotas de 4.000m de altitud para notar su influencia. Ya los 1.000m son suficientes para aquellas personas que residen habitualmente en cotas cercanas a los 0m del nivel del mar, para verse condicionados directamente.

El llamado mal de montaña, es una manifestación de otro nivel de altitud, y se corresponde con cotas muy superiores a los 1.000m, y se manifiestan con nauseas, debilidad general, hiperventilación, dolores fuertes de cabeza, lentitud mental, insomnio, apatía, descenso en el rendimiento físico muy pronunciado, alteración de las emociones, etc.

Como podemos observar la altitud nos afecta negativamente, pero los deportistas, conocedores de su influencia, hace ya décadas que la emplean de manera inversa, y se utiliza como gran aliado, mediante el llamado “entrenamiento de altura”.

La idea es clara: incrementar la resistencia cardiovascular mediante la producción de glóbulos rojos o hematíes a través de la eritropoyesis.

El organismo, al verse afectado por la falta de oxígeno, se especializa y defiende de tal agresión, adaptándose al medio y optimizando sus prestaciones en la captación y transporte del oxígeno en sangre.

Los principales beneficiarios del entrenamiento de altura, son los deportistas de resistencia, fondo y medio fondo.

Veamos cómo se hace este tipo de entrenamiento:

Lo ideal sería disponer de 25-30 días de preparación en altitud.

Período inicial de unos 6 días de duración. Se puede reducir en el caso de necesidades de fechas de competición, o si se parte de altitudes intermedias. Se debe de entrenar de manera cómoda, sin intensidad, y con poco volumen de entrenamiento.

Período intermedio de unos 14 días de duración. Es la parte fundamental, la más intensa y la de verdadero aprovechamiento prestacional. En este período hay que aportar gran volumen de trabajo e intensidad. Así mismo, el preparador físico indicará en qué momento implementar el trabajo anaeróbico, para mejorar también en este aspecto.

Período de finalización de unos 4 días de duración. La función primordial de esta última fase es la de que el cuerpo asimile el trabajo realizado, mientras se mantiene la adaptación al medio. Descansos activos son el trabajo ideal en este período.

Así, durante muchos años, por ejemplo en el caso de los ciclistas, los corredores colombianos de equipos sudamericanos principalmente, venían a Europa a disputar la vuelta a España y el tour de Francia y tenían facilidad para, sobre todo, las etapas de alta montaña.

 Luis Herrera (Tour de Francia)

Peor suerte corrían cuando fichaban por equipos europeos, y tenían que residir en Europa durante todo el año. Ahí perdían gran parte de su “magia”. Se europeizaban y su organismo pasaba a ser como el del resto de los ciclistas del pelotón europeo.

Entrenen, mejoren, y si tienen la oportunidad, comprueben los beneficios del entrenamiento en altitud. Eso sí, respeten los períodos de adaptación para evitar problemas serios de salud.

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