Deporte y Tecnología, una pareja consolidada.

Hasta hace poco, los geeks eran fuertemente criticados porque se enfrascaban ante las pantallas de sus ordenadores y olvidaban hacer deporte. Hoy día, la tecnología se ha integrado tanto en cada faceta de nuestra vida que incluso se coloca al servicio del deporte.

Geeks podríamos por tanto considerarnos casi todos, porque hacemos uso de diferentes apps incluso para facilitar nuestra gestión deportiva. Ingresa en Miapuesta! y verás que es posible tener información actualizada al minuto y “echar la quiniela” al mismo tiempo.

Aparte de estas funciones, las que están de moda en estos momentos son las de monitorización deportiva.

Ahora que Endomondo y Runtastic son “de la vieja escuela”, el iPhone con su coprocesador M8 controla cada movimiento que realizamos y es capaz de distinguir si corres, caminas o montas en bicicleta (si se lo permites, por supuesto).

Hay sin embargo quienes prefieren los relojes destinados a tal fin (TomTom) o las pulseras exclusivamente diseñadas para tal función (FitBit, Jawbone Up).

Incluso Google se apunta al carro y está desarrollando una aplicación propia para monitorizar nuestros entrenamientos (Google Fit).

Al mismo tiempo que conocemos nuestro rendimiento a través de todos estos gadgets, encontramos la motivación que a veces tanto cuesta mantener.

Aparte de la monitorización y las apuestas online, también están triunfando las aplicaciones de noticias deportivas, de consejos e incluso con fines sociales como unirse a grupos de entrenamiento o descubrir nuevas e interesantes rutas que recorrer con la bici.

Nosotros mismos contamos con nuestra propia app con diferentes funciones de todas las mencionadas (incluso consejos nutricionales).

No podemos olvidar además el amplio abanico que se abre ante nosotros con el comercio relacionado con los deportes, facilitando la labor de adquirir equipamiento que tal vez en nuestra misma ciudad nos costaría mucho más conseguir.

La conclusión a la que llegamos es que, tal vez, la tecnología no sea ya cosa sólo de geeks, o que, posiblemente, ya todos somos tan geeks que nadie lo es.

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