Ciclismo: Una correcta combinación de alimentos

Conoce cómo se comporta nuestro aparato digestivo en función del tipo o tipos de alimentos que ingerimos. Aprende a combinarles de la mejor manera posible.

Conoce cómo se comporta nuestro aparato digestivo en función del tipo o tipos de alimentos que ingerimos. Aprende a combinarles de la mejor manera posible.

Habitualmente, a la hora de seleccionar los ingredientes que vamos a incorporar a nuestra comida, nos movemos por preferencias personales, atendiendo a nuestros gustos o época del año, principalmente.

No lo hacemos con un rigor científico… Generalmente son costumbres familiares o locales las que nos condicionan a la hora de diseñar nuestro “menú del día”.

Sin embargo, nuestro aparato digestivo prefiere alimentos determinados, y sobre todo, combinados de una manera apropiada.

Esto es debido a que para digerir los diferentes tipos de alimentos y sus nutrientes, nuestro sistema digestivo posee diferentes tipos de enzimas digestivas para cada familia de nutrientes.

No se emplean las mismas enzimas para digerir vegetales o frutas, que para descomponer un chuletón…

Hemos hablado de las enzimas. Son las encargadas de transformar los alimentos en el estómago e intestino. Pero estas sustancias químicas, sólo hace bien su función, cuando se dan las condiciones apropiadas para ello.

Cada enzima tiene su función sobre determinados tipos de alimentos. Unas se encargan de proteínas, otras de grasas y otras de almidones.

Esto es debido a que es necesario un determinado tipo de acidez en los jugos gástricos para ser efectiva la digestión en función del tipo de ingrediente de nuestro “menú”. Por ejemplo, el jugo más ácido, es el necesario para descomponer proteínas de la carne.

Nuestro organismo crea la mezcla de enzimas perfecta para cada alimento. Cuando ingerimos arroz, el jugo digestivo que se crea es el apropiado para él, y muy distinto del que se crea para, por ejemplo, un filete de ternera. Si además de mezclarles, lo hacemos en grandes cantidades, obtendremos una mezcla de diferentes jugos digestivos que provocarán una mala digestión, favoreciendo que se fermenten y se termine “pudriendo” alguno de ellos.

Lo ideal, por lo tanto, es no efectuar demasiadas y variadas mezclas de alimentos. Procura incrementar la cantidad de determinado alimento, antes que incorporar otro distinto en grandes cantidades.

Por el contrario, no es demasiado problema combinar diferentes tipos de alimentos de digestión ligera, tales como hortalizas y verduras. Justo al revés que los de digestiones pesadas: pescado+carne, huevos+queso, arroz+leche, arroz+queso, legumbres+carne…

Lo que recomiendo es, seleccionar un alimento de digestión pesada en cada desayuno, comida o cena. Ahora, para añadir otro alimento, hacerlo en pequeñas cantidades, para no despistar a nuestro aparato digestivo a la hora de seleccionar las enzimas necesarias en cada caso.

Combinaciones de alimentos

Las siguientes indicaciones sirven como referencia para seleccionar las mejores combinaciones alimenticias posibles, pero no es bueno que las personas se obsesionen con ello. Basta con conocer básicamente qué es lo que conviene o no mezclar. No es necesario analizar gramo a gramo cada nutriente.

  • Diferentes Proteínas: Es un error importante, mezclar diferentes tipos de proteínas cuando se hacen en grandes cantidades. Si mezclamos, por ejemplo, carne y queso, nos estamos asegurando una digestión muy pesada, lenta y perderemos grandes cantidades de valiosos nutrientes que se echarán a perder en el proceso. De igual modo que si mezclamos carne y pescado, huevos y pescado, etc.
  • Proteínas y Grasas: Las grasas se ha demostrado que interfieren negativamente en la digestión de las proteínas, ya que disminuyen la generación de ácidos gástricos. Por ello las carnes muy grasas son de digestión lenta y pesada.
  • Azúcares: Los azúcares ingeridos de manera individual, pasan rápidamente por el estómago hacia el intestino. Cuando combinamos el azúcar con otros alimentos, se acaba fermentando. Tomar compotas, miel con pan, pasteles, cereales, con azúcares, asegura una mala digestión. Tostadas de pan con pasas, con azúcar, con mermelada, etc nos perjudican notablemente su digestión.
  • Proteínas con Almidón: Los alimentos ricos en Almidón son: el Pan, Arroz, Pastas, Cereales, Patatas, Maíz, Caramelos, ciertas Bebidas, Trigo, Cebada… Las condiciones necesarias para digerir las proteínas, impiden el trabajo de la saliva sobre los almidones. La mejor manera de combinar almidones es con verduras. Las proteínas requieren un medio ácido y los almidones uno más alcalino. Ejemplos de malas combinaciones son: cereales con leche, huevos fritos con pan, galletas con leche, pan con leche… En muy pocas cantidades se pueden llegar a tolerar, pero nunca en partes iguales y/o en grandes cantidades.
  • Diferentes tipos de Frutas: Debemos de evitar mezclar frutas ácidas con frutas muy dulces. Frutas de rápida digestión como el melón y la sandía, deberían de ser comidos de manera individual, a ser posible antes de las comidas.

Cualquier persona que quiera mejorar su alimentación y sobre manera las digestiones, ha de tener especial cuidado con las combinaciones de alimentos que va a efectuar en cada ingesta.

De todas maneras, para no complicarse la vida, y no esclavizarse con la alimentación, el consejo que os doy es que se hagan las comidas de la manera más sencilla y menos elaborada posible, sin mezclar muchos alimentos, seleccionando un alimento como fuente principal de sustento, y en el caso de elegir más de uno, el resto en muy pequeñas cantidades.

Una manera muy común de estropear una buena digestión es a la hora del postre. No deberíamos finalizar la comida con la ingesta de postre, ya que generalmente suele consistir en pasteles, tartas, helados, frutas dulces, lácteos, etc. Absolutamente incompatibles con la mayoría de los alimentos ingeridos previamente.

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Jose Manuel Movellán.Habitualmente, a la hora de seleccionar los ingredientes que vamos a incorporar a nuestra comida, nos movemos por preferencias personales, atendiendo a nuestros gustos o época del año, principalmente.

No lo hacemos con un rigor científico… Generalmente son costumbres familiares o locales las que nos condicionan a la hora de diseñar nuestro “menú del día”.

Sin embargo, nuestro aparato digestivo prefiere alimentos determinados, y sobre todo, combinados de una manera apropiada.

Esto es debido a que para digerir los diferentes tipos de alimentos y sus nutrientes, nuestro sistema digestivo posee diferentes tipos de enzimas digestivas para cada familia de nutrientes.

No se emplean las mismas enzimas para digerir vegetales o frutas, que para descomponer un chuletón…

Hemos hablado de las enzimas. Son las encargadas de transformar los alimentos en el estómago e intestino. Pero estas sustancias químicas, sólo hace bien su función, cuando se dan las condiciones apropiadas para ello.

Cada enzima tiene su función sobre determinados tipos de alimentos. Unas se encargan de proteínas, otras de grasas y otras de almidones.

Esto es debido a que es necesario un determinado tipo de acidez en los jugos gástricos para ser efectiva la digestión en función del tipo de ingrediente de nuestro “menú”. Por ejemplo, el jugo más ácido, es el necesario para descomponer proteínas de la carne.

Nuestro organismo crea la mezcla de enzimas perfecta para cada alimento. Cuando ingerimos arroz, el jugo digestivo que se crea es el apropiado para él, y muy distinto del que se crea para, por ejemplo, un filete de ternera. Si además de mezclarles, lo hacemos en grandes cantidades, obtendremos una mezcla de diferentes jugos digestivos que provocarán una mala digestión, favoreciendo que se fermenten y se termine “pudriendo” alguno de ellos.

Lo ideal, por lo tanto, es no efectuar demasiadas y variadas mezclas de alimentos. Procura incrementar la cantidad de determinado alimento, antes que incorporar otro distinto en grandes cantidades.

Por el contrario, no es demasiado problema combinar diferentes tipos de alimentos de digestión ligera, tales como hortalizas y verduras. Justo al revés que los de digestiones pesadas: pescado+carne, huevos+queso, arroz+leche, arroz+queso, legumbres+carne…

Lo que recomiendo es, seleccionar un alimento de digestión pesada en cada desayuno, comida o cena. Ahora, para añadir otro alimento, hacerlo en pequeñas cantidades, para no despistar a nuestro aparato digestivo a la hora de seleccionar las enzimas necesarias en cada caso.

Combinaciones de alimentos

Las siguientes indicaciones sirven como referencia para seleccionar las mejores combinaciones alimenticias posibles, pero no es bueno que las personas se obsesionen con ello. Basta con conocer básicamente qué es lo que conviene o no mezclar. No es necesario analizar gramo a gramo cada nutriente.

  • Diferentes Proteínas: Es un error importante, mezclar diferentes tipos de proteínas cuando se hacen en grandes cantidades. Si mezclamos, por ejemplo, carne y queso, nos estamos asegurando una digestión muy pesada, lenta y perderemos grandes cantidades de valiosos nutrientes que se echarán a perder en el proceso. De igual modo que si mezclamos carne y pescado, huevos y pescado, etc.
  • Proteínas y Grasas: Las grasas se ha demostrado que interfieren negativamente en la digestión de las proteínas, ya que disminuyen la generación de ácidos gástricos. Por ello las carnes muy grasas son de digestión lenta y pesada.
  • Azúcares: Los azúcares ingeridos de manera individual, pasan rápidamente por el estómago hacia el intestino. Cuando combinamos el azúcar con otros alimentos, se acaba fermentando. Tomar compotas, miel con pan, pasteles, cereales, con azúcares, asegura una mala digestión. Tostadas de pan con pasas, con azúcar, con mermelada, etc nos perjudican notablemente su digestión.
  • Proteínas con Almidón: Los alimentos ricos en Almidón son: el Pan, Arroz, Pastas, Cereales, Patatas, Maíz, Caramelos, ciertas Bebidas, Trigo, Cebada… Las condiciones necesarias para digerir las proteínas, impiden el trabajo de la saliva sobre los almidones. La mejor manera de combinar almidones es con verduras. Las proteínas requieren un medio ácido y los almidones uno más alcalino. Ejemplos de malas combinaciones son: cereales con leche, huevos fritos con pan, galletas con leche, pan con leche… En muy pocas cantidades se pueden llegar a tolerar, pero nunca en partes iguales y/o en grandes cantidades.
  • Diferentes tipos de Frutas: Debemos de evitar mezclar frutas ácidas con frutas muy dulces. Frutas de rápida digestión como el melón y la sandía, deberían de ser comidos de manera individual, a ser posible antes de las comidas.

Cualquier persona que quiera mejorar su alimentación y sobre manera las digestiones, ha de tener especial cuidado con las combinaciones de alimentos que va a efectuar en cada ingesta.

De todas maneras, para no complicarse la vida, y no esclavizarse con la alimentación, el consejo que os doy es que se hagan las comidas de la manera más sencilla y menos elaborada posible, sin mezclar muchos alimentos, seleccionando un alimento como fuente principal de sustento, y en el caso de elegir más de uno, el resto en muy pequeñas cantidades.

Una manera muy común de estropear una buena digestión es a la hora del postre. No deberíamos finalizar la comida con la ingesta de postre, ya que generalmente suele consistir en pasteles, tartas, helados, frutas dulces, lácteos, etc. Absolutamente incompatibles con la mayoría de los alimentos ingeridos previamente.

5 Respuestas a Ciclismo: Una correcta combinación de alimentos

  1. Pingback: Anónimo

  2. Eduardo dijo:

    Entonces tendriamos que evitar los bocadillo? pan (almidon) con embutido,queso…(proteinas) ? y lo de la leche con galletas llevo toda la vida tomandolo creo que es un clasico y que decir de los huevos con pan

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