Por qué “ir a rueda” es tan importante

Tan importante para optimizar el resultado final de una contra-reloj, de una escapada, de un descenso, etc., es tener unas grandes prestaciones aeróbicas y musculares, como reducir en lo posible, el gasto energético que supone nuestra propia resistencia al aire.

Siempre hemos tratado de protegernos del aire tras un rival, tras un vehículo, tras la misma mediana o seto de la carretera, porque conocemos que, en muchas ocasiones, es mayor enemigo el viento que un puerto.

(Clismo en pista: Tras moto)

Psicológicamente, estamos mejor preparados para afrontar las dificultades propias de un ascenso, ya que somos conscientes del desnivel, de la pendiente y asumimos, de inicio, mentalmente que vamos a “sufrir”.

Sin embargo, el viento es ese enemigo “silencioso” que acaba por agotarnos física y psicológicamente.

Tal es así, que llega a condicionar en muchas ocasiones las propias rutas de entrenamiento, haciendo que el ciclista más veterano en estas lides prefiera salir contra el viento, para luego, a la vuelta, poder aprovecharse de la fuerza de empuje del dios Eolo y así hacer más llevadero el retorno.

Para entender un poco más científicamente este concepto, nos remitimos a la siguiente definición:

Rozamiento aerodinámico:

Cuando un objeto se desplaza a través de un fluido (en este caso aire), el valor del rozamiento depende de la velocidad (en este caso, tanto de la velocidad del objeto, como de la del aire al que nos enfrentamos). En la mayoría de los objetos de tamaño humano que se mueven en aire (a velocidades menores que la del sonido), la fricción es proporcional al cuadrado de la velocidad.
(wikipedia)

(Relación velocidad vs resistencia)

Es decir, el aumento del rozamiento es exponencial.

Por eso mismo, el ciclista no necesita protegerse de este rozamiento cuando se trata de una ascensión, ya que en ese caso, la fuerza de la gravedad es más importante aún que la de la resistencia aerodinámica, siempre y cuando el viento no sea determinante por su velocidad y haya que añadirle al del mismo desnivel del recorrido.

Se comenta que, en velocidades inferiores a 15km/h, en una ascensión, el factor determinante es el de la fuerza de la gravedad, por lo que el peso pasa en ese caso a ser fundamental.

Tan importante es la resistencia, que la tecnología de materiales y componentes en el ciclismo moderno haya tenido muy en cuenta esta circunstancia y se haya especializado en mejorar el coeficiente de penetración aerodinámica (básicamente es la facilidad que tiene un objeto para penetrar en el fluido (aire en este caso). En el mundo automovilístico es un factor clave a la hora del diseño del vehículo, ya que afecta considerablemente a las prestaciones y a los consumos.

Un claro ejemplo le tenemos en el caso del campeonísimo Miguel Induráin, que batió el Record de la Hora por un puñado de metros, y fue superado en sucesivos intentos por varios ciclistas con, seguramente peores prestaciones aeróbicas que él, pero con mejores prestaciones aerodinámicas. A Miguel Induráin, su gran tamaño le suponía un esfuerzo adicional en forma de resistencia aerodinámica, sólo suplida por su excepcionales condiciones físicas.

Los túneles de Viento, que siempre se vincularon al mundo del automovilismo, han sido utilizados en innumerables ocasiones para estudiar el comportamiento aerodinámico, tanto del ciclista, como de todos los elementos y complementos que porta el deportista (cascos, guantes integrados en el maillot, botines, gafas integradas en casco, cascos en forma de gota de agua…).

Este trabajo de ingeniería aeronáutica, nos deja imágenes muy espectaculares.

Luego, de todos estos estudios, análisis, fórmulas, ecuaciones y demás, se extraen las oportunas conclusiones y pasan a formar parte de la estructura de la bicicleta y del ciclista en las pruebas oficiales.

(casco integrado, rueda trasera, botines, guantes, gafas, buzo, soporte manillar…)

¿Qué medidas podemos tomar para protegernos del azote del viento?. Ciertamente es inútil pelear frente a las fuerzas de la naturaleza, pero podemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:

En caso de que estemos entrenando, trata de hacerlo en compañía. Cierto es, que para determinados entrenamientos, es necesario ir en solitario (claro ejemplo es entrenamiento de series). De no ser el caso, lo ideal es rodar en compañía, y repartirse el esfuerzo.

– Una vez enfrentados al viento, e incluso con vientos laterales, se considera de vital importancia agrupar en lo posible la forma de nuestro cuerpo que está directamente expuesta al mismo. Es decir, aproximar en lo posible los brazos, juntar más aún de lo habitual las rodillas al cuadro, bajar la altura de nuestro torso y en lo posible, bascular la cabeza hacia el manillar, manteniendo en todo momento la mirada a la carretera, lógicamente.

– Es interesante, cuando sabemos que la jornada de entrenamiento se va a ver condicionada por la fuerza del viento, emplear prendas más ajustadas. Los ciclistas que, habitualmente frecuentan zonas azotadas por el viento, deberían plantearse detenidamente, adquirir siempre prendas ceñidas que no flaneen y provoquen efecto paracaídas, que además de ser incómodo por el ruido que provoca, son extremadamente peligrosas.

– Al igual que en pleno verano podemos evitar salir a entrenar en las horas más intensas de calor, adelantando la hora de salida matinal, de igual modo podemos modificar la hora de inicio de nuestro entrenamiento para evitar las horas más intensas de viento. Según la zona geográfica, la intensidad varía conforme avanza la jornada.

– Especial atención hay que tener al paso por zonas urbanas, ya que los edificios son trampas peligrosas porque hacen que el viento sople de manera intermitente conforme vamos avanzando por sus calles.

– No menos arriesgado es el cruce o adelantamiento de vehículos pesados. Debemos estar atentos y anticiparnos a su llegada, afianzándonos fuertemente a manillar.

Aprovechad las jornadas con viento, no para padecerle, maldecirle y amargarnos la jornada, sino como una inmejorable manera de entrenamiento de resistencia. Hagamos que el viento nos sirva de compañero ideal para sacar lo mejor de nosotros mismos, e intentar crecer a nivel prestacional, tanto físicamente, como en el terreno psicológico, aprendiendo a sufrir en solitario.

Siempre se ha dicho que los ciclistas que habitualmente entrenan solos, son más eficientes cuando en la prueba han de rodar individualmente (escapadas, recuperar la disciplina del pelotón tras avería o descolgarse…), que los que acostumbran a salir con uno o varios compañeros de entreamiento.

Una Respuesta a Por qué “ir a rueda” es tan importante

  1. el torch dijo:

    Me agrada haber visitado tu web. Me complace el delineamiento y su contenido. Insiste escribiendo. Buena suerte!

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