Electroestimulación y Deporte

En este mundo de revolución tecnológica, la medicina, las terapias manuales y el mundo del deporte, no pueden ni deben mantenerse al margen.

Si bien es cierto que todos hemos visto anuncios de estos aparatos en TV, muy poquitos saben exactamente qué aportan, qué beneficios implementan en nuestro entrenamiento, y qué cosas de las que se publicitan son meros ganchos comerciales.

Comencemos por el principio, ¿cuál es el origen de los Electroestimuladores?. Sus primeros pasos, desde hace más de 50 años, se dieron en el ámbito terapéutico y rehabilitador, pues se buscaba la manera más eficaz de trabajar aquellos músculos o grupos musculares afectados por una lesión articular, por un reposo tras una intervención quirúrgica, y en todas aquellas situaciones que provocan o puedan provocar una pérdida de fuerza muscular.

Explicar su funcionamiento es muy sencillo:

El cerebro envía un estímulo “eléctrico” al músculo que desea contraer, a través de la médula espinal y se hace llegar al nervio motor; y el Electroestimulador realiza esa misma función, localmente al músculo sobre el que queramos trabajar, mediante impulsos eléctricos concretos que transmite igualmente el nervio motor. Estos impulsos se pueden generar de variadas maneras y el deportista, terapeuta o preparador físico decide en cada momento qué intensidad, duración, descansos, intervalos, frecuencias, zonas a tratar y demás variables le interesan en cada momento.

Del uso terapéutico al deportivo no hubo más que un paso. En seguida los Preparadores Físicos más modernos, adaptaron el uso “sanitario” en sus propios atletas, y se implantó un uso generalizado en el ámbito deportivo, surgiendo diferentes fabricantes, modelos, tendencias, técnicas, etc.

Cierto es que, como en casi todos los ámbitos y más en los deportivos, pronto se establecieron mitos, creencias, leyendas sobre milagros en rehabilitaciones espectaculares, deportistas que gracias a esta tecnología recuperaron esa forma física que habían perdido, etc…

No es cierto que esta tecnología obre milagros, pero sí está demostrado que aportan un tipo de trabajo distinto al convencional en el ámbito deportivo, y supone una magnífica manera de complementar el trabajo y entrenamiento diario en muchísimas especialidades deportivas, tanto para rehabilitar, descontracturar, relajar, activar circulación, como para entrenar aquellas zonas que no se trabajan en determinada disciplina deportiva y convenga “compensar”, o para situaciones de poco tiempo de entrenamiento, de jornadas de lluvia o temporales que impidan salir al exterior, etc. y nos convenga hacer un trabajo extra en los paquetes musculares directamente implicados en nuestra especialidad deportiva.

Muy interesante también para aquellos deportistas que están “saturados” psicológicamente de cargas de trabajo y/o competición, porque viene a ser una forma de entrenamiento “pasivo”, en la que el desgaste mental que supone entrenar a diario de manera convencional, es de este modo evitado. Se puede realizar una sesión por ejemplo del tren inferior, mientras se está realizando otra actividad mental que nos sirva de distracción (tv, lectura, escucha…), si bien es absolutamente recomendable efectuar un entrenamiento consciente, y a ser posible visualizando el trabajo muscular en nuestro cerebro.

Las sesiones no suelen superar los 60´ y suelen plantearse por grupos musculares. No se trabaja, generalmente, en la misma sesión el tren inferior y el superior.

Es muy importante que no se sea autodidacta. Será el terapeuta o preparador físico el encargado de dosificar, regular, pautar las sesiones de trabajo de cada individuo, en función de su estado de forma, edad, especialidad deportiva, período de temporada deportiva, y sobre todo, teniendo muy claro qué objetivo tiene cada sesión de trabajo.

Las frecuencias en las que trabajan estos instrumentos, oscilan entre los 10Hz y los +50Hz. La elección de las citadas frecuencias irá en función del tipo de fibras que queramos implicar (lentas, mixtas o rápidas). Hay que seguir las instrucciones del fabricante, y colocar los electrodos (son bipolares, es decir positivo y negativo), de la forma y manera indicada en cada manual de usuario, para lograr así el efecto deseado en los músculos interesados.

¿Cuándo está contraindicada la electroestimulación?

Está contraindicada en varias circunstancias:

– Si se trata de niños o personas de muy avanzada edad.
– En casos de embarazo (algunos profesionales indican que no existe riesgo en zonas distales, es decir, lejos de la cintura abdominal).
– Si se trata de un paciente con marcapasos.
– Si se tienen problemas de coagulación o se tiene procesos hemorrágicos agudos. Tampoco en zonas con heridas.
– Individuos con epilepsia.
– Tumores.
– Trombosis.

Es muy interesante trabajar con este tipo de material, y animo a aquellos que no lo conozcáis a que lo probéis… Todos conocemos a alguien que lo tiene en casa y lo usa con criterio, y una sesión suave y sencilla no os perjudicará, y muy posiblemente descubráis cómo enriquecer vuestro entrenamiento regular. Sin olvidar, como es lógico, que la base de vuestra preparación es el entrenamiento específico convencional de vuestro deporte.

Y recordad que, si os decidís a incorporar este material a vuestro sistema de entrenamiento, debeis acudir a un especialista para que os indique la forma y manera más conveniente de aprovecharse de esta tecnología y de la manera más segura.

CONSEJO: No escatimeis unos pocos euros en la adquisición de este tipo de material.

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