Dietas de adelgazamiento, una reflexión de la dieta Dukan

Quiero hacer referencia a esta famosa dieta, ya que está en boca de todos, y hay un poco de confusión sobre sus beneficios, efectos secundarios y demás consideraciones fisiológicas.

En primer lugar echemos un vistazo a los 4 pasos principales de la citada dieta:

Quiero hacer referencia a esta famosa dieta, ya que está en boca de todos, y hay un poco de confusión sobre sus beneficios, efectos secundarios y demás consideraciones fisiológicas.

En primer lugar echemos un vistazo a los 4 pasos principales de la citada dieta:

1- Ataque. Muy espectacular, ya que se basa principalmente en el consumo de alimentos con un altísimo contenido proteico. Se consiguen resultados evidentes en muy poco período de tiempo

2- Crucero. Esta fase alterna días de contenido puramente proteico, con días de proteínas y verduras.

3- Consolidación. Esta fase tiene como referencia los 10 días por kg. Menos espectacular en resultados. Se plantea como el paso previo a una alimentación más conservadora.

4- Estabilización. Promete ser definitiva, pero lo cierto es que la mayoría de las personas recuperan el peso inicial en pocas semanas o meses.

Esta dieta ha sido muy criticada desde todos los ámbitos de la nutrición, y medicina en varios países. Desde España, por ejemplo, la AEDN (Asociación Española de Dietistas – Nutricionistas), ha publicado un documento con argumentos científicos para alertar a la población de los efectos de la citada dieta.

Entre otras cosas, se le acusa al método Dukan de:

– Promete resultados rápidos, mediante el consumo de alimentos o grupo de alimentos muy concretos.

– Se fundamenta en clasificar: alimentos prohibidos, alimentos buenos, alimentos malos.

– Carece de estudios científicos que lo soporten.

– Intenta conseguir adeptos con supuestos casos reales de resultados espectaculares.

– Realiza afirmaciones del tipo: “mantendrá su peso estable el resto de su vida…. Más de 1 millón de lectores en Francia lo han conseguido siguiendo los 4 pasos de esta dieta… etc.”.

Lo que los expertos consideran saludable es efectuar una dieta equilibrada. Se trata, en consecuencia, de evitar este tipo de dietas restrictivas, contundentes, incluso radicales, ya que, más que hacer una dieta, para adelgazar hay que cambiar de hábitos y costumbres alimenticias, y es conveniente replantearse la alimentación que estamos siguiendo y establecer un “plan de acción”.

Partir de una dieta equilibrada es el principio del éxito, y planteamientos estilo “operación bikini”, son un fracaso de base.

Cierto es, que nos falta en esta sociedad, una mínima formación básica y elemental en el ámbito alimenticio. Esta carencia de formación nos hace ser presa fácil de la dieta de moda de la revista “X”, o de la dieta que está siguiendo el amigo de la vecina del cuarto.

Si todos tuviéramos una formación de base, tendríamos la capacidad de interpretar las citadas dietas milagro, y poder determinar la conveniencia o no, de atacar dichos proyectos alimenticios.

Debido a que no es tarea fácil para un ciudadano sin formación nutricional, establecer un proyecto de alimentación propio, saludable y efectivo a medio y largo plazo, estas dietas milagro logran justamente lo contrario del objetivo inicial. Suele terminar en más del 95% de los casos en el efecto “rebote”, efecto “yo-yo”… Se recupera el peso perdido, e incluso se incrementa el peso que se tenía de origen.

Tenemos que tener presente en nuestra alimentación a los tres grandes grupos de nutrientes:

– Carbohidratos

– Proteínas

– Grasas

Sí, efectivamente hemos de aportarle a nuestro organismo los tres grandes pilares de nuestra alimentación. Cierto es que han de incorporarse a nuestra dieta diaria, en función de nuestra actividad profesional, personal, o deportiva, pero siempre han de estar presentes en mayor o menor medida en nuestra dieta.

Uno de los principios fundamentales para lograr establecer de inicio y estabilizar en fases posteriores nuestro peso, es acelerar el metabolismo.

Contrario a lo que se piensa genéricamente, lo ideal es adelgazar comiendo. Siempre oímos comentarios del tipo “no voy a cenar… he comido demasiado… así compenso”. Pues bien, en este ejemplo se cometen dos errores: 1- haber ingerido demasiadas calorías en la comida y 2- “agredir” al sistema privándole de alimento.

El primer error ya está cometido, pero sí podemos evitar el segundo, es decir, el de no cenar. El organismo intentará defenderse de esa agresión, saltarse esa cena, bien reteniendo líquidos, en previsión de futuras carencias de ingesta, o bien ralentizando el consumo interno de su metabolismo, para defenderse nuevamente. Hemos logrado que el cuerpo consuma menos “por si acaso”.

Ciertamente, deberíamos aportar nutrientes 5 veces al día, en lugar de 3. El ritmo de vida de la sociedad actual imposibilita, en ocasiones, llevar una alimentación bien ordenada y estructurada, y acometer 5 ingestas supone, como ya indicamos anteriormente, cambiar nuestros hábitos alimenticios.

En cuanto a la reducción del peso, no nos engañemos… No es más que una elemental operación matemática.

– Si ingieres más calorías de las que consumes: engordas.

– Si ingieres la misma cantidad de calorías que las que consumes: mantienes tu peso.

– Si ingieres menos calorías de las que consumes: adelgazas.

Esto, visto así parece muy evidente y lógico. Luego, en la práctica se complica, debido al principio que indicamos con anterioridad: hemos de ingerir carbohidratos, proteínas y grasas. Es ahí, donde nuestra falta de formación, no nos permite distribuir las calorías por grupos de nutrientes, ni repartir las calorías durante el día, en el momento idóneo, ni diferenciar por sexos, grupos de edad, actividad física, estado de salud, etc.

Dietas de moda han existido y existirán siempre: Macrobiótica, Disociada, Dukan, un día de fruta, rastafari, del pomelo, etc.

Existen muchísimas y variadas dietas, pero todas coinciden en varios puntos, como por ejemplo:

– Su uso continuado puede producir un riesgo para la salud.

– Algunas suponen desembolsos importantes de dinero en productos.

– Se acaba cayendo en la monotonía y aburrimiento.

– Terminan con graves, en ocasiones, problemas de frustración, depresión, ansiedad, etc.

Para terminar, indicar que lo suyo es comer “de todo”, en cantidades apropiadas en función de nuestra edad, estado de salud, sexo, condición física, época del año, localización geográfica, actividad profesional, actividad deportiva, etc. Todos los alimentos nos aportan beneficios, si son administrados convenientemente en tiempo y forma.

1- Ataque. Muy espectacular, ya que se basa principalmente en el consumo de alimentos con un altísimo contenido proteico. Se consiguen resultados evidentes en muy poco período de tiempo

2- Crucero. Esta fase alterna días de contenido puramente proteico, con días de proteínas y verduras.

3- Consolidación. Esta fase tiene como referencia los 10 días por kg. Menos espectacular en resultados. Se plantea como el paso previo a una alimentación más conservadora.

4- Estabilización. Promete ser definitiva, pero lo cierto es que la mayoría de las personas recuperan el peso inicial en pocas semanas o meses.

Esta dieta ha sido muy criticada desde todos los ámbitos de la nutrición, y medicina en varios países. Desde España, por ejemplo, la AEDN (Asociación Española de Dietistas – Nutricionistas), ha publicado un documento con argumentos científicos para alertar a la población de los efectos de la citada dieta.

Entre otras cosas, se le acusa al método Dukan de:

– Promete resultados rápidos, mediante el consumo de alimentos o grupo de alimentos muy concretos.

– Se fundamenta en clasificar: alimentos prohibidos, alimentos buenos, alimentos malos.

– Carece de estudios científicos que lo soporten.

– Intenta conseguir adeptos con supuestos casos reales de resultados espectaculares.

– Realiza afirmaciones del tipo: “mantendrá su peso estable el resto de su vida…. Más de 1 millón de lectores en Francia lo han conseguido siguiendo los 4 pasos de esta dieta… etc.”.

Lo que los expertos consideran saludable es efectuar una dieta equilibrada. Se trata, en consecuencia, de evitar este tipo de dietas restrictivas, contundentes, incluso radicales, ya que, más que hacer una dieta, para adelgazar hay que cambiar de hábitos y costumbres alimenticias, y es conveniente replantearse la alimentación que estamos siguiendo y establecer un “plan de acción”.

Partir de una dieta equilibrada es el principio del éxito, y planteamientos estilo “operación bikini”, son un fracaso de base.

Cierto es, que nos falta en esta sociedad, una mínima formación básica y elemental en el ámbito alimenticio. Esta carencia de formación nos hace ser presa fácil de la dieta de moda de la revista “X”, o de la dieta que está siguiendo el amigo de la vecina del cuarto.

Si todos tuviéramos una formación de base, tendríamos la capacidad de interpretar las citadas dietas milagro, y poder determinar la conveniencia o no, de atacar dichos proyectos alimenticios.

Debido a que no es tarea fácil para un ciudadano sin formación nutricional, establecer un proyecto de alimentación propio, saludable y efectivo a medio y largo plazo, estas dietas milagro logran justamente lo contrario del objetivo inicial. Suele terminar en más del 95% de los casos en el efecto “rebote”, efecto “yo-yo”… Se recupera el peso perdido, e incluso se incrementa el peso que se tenía de origen.

Tenemos que tener presente en nuestra alimentación a los tres grandes grupos de nutrientes:

– Carbohidratos

– Proteínas

– Grasas

Sí, efectivamente hemos de aportarle a nuestro organismo los tres grandes pilares de nuestra alimentación. Cierto es que han de incorporarse a nuestra dieta diaria, en función de nuestra actividad profesional, personal, o deportiva, pero siempre han de estar presentes en mayor o menor medida en nuestra dieta.

Uno de los principios fundamentales para lograr establecer de inicio y estabilizar en fases posteriores nuestro peso, es acelerar el metabolismo.

Contrario a lo que se piensa genéricamente, lo ideal es adelgazar comiendo. Siempre oímos comentarios del tipo “no voy a cenar… he comido demasiado… así compenso”. Pues bien, en este ejemplo se cometen dos errores: 1- haber ingerido demasiadas calorías en la comida y 2- “agredir” al sistema privándole de alimento.

El primer error ya está cometido, pero sí podemos evitar el segundo, es decir, el de no cenar. El organismo intentará defenderse de esa agresión, saltarse esa cena, bien reteniendo líquidos, en previsión de futuras carencias de ingesta, o bien ralentizando el consumo interno de su metabolismo, para defenderse nuevamente. Hemos logrado que el cuerpo consuma menos “por si acaso”.

Ciertamente, deberíamos aportar nutrientes 5 veces al día, en lugar de 3. El ritmo de vida de la sociedad actual imposibilita, en ocasiones, llevar una alimentación bien ordenada y estructurada, y acometer 5 ingestas supone, como ya indicamos anteriormente, cambiar nuestros hábitos alimenticios.

En cuanto a la reducción del peso, no nos engañemos… No es más que una elemental operación matemática.

– Si ingieres más calorías de las que consumes: engordas.

– Si ingieres la misma cantidad de calorías que las que consumes: mantienes tu peso.

– Si ingieres menos calorías de las que consumes: adelgazas.

Esto, visto así parece muy evidente y lógico. Luego, en la práctica se complica, debido al principio que indicamos con anterioridad: hemos de ingerir carbohidratos, proteínas y grasas. Es ahí, donde nuestra falta de formación, no nos permite distribuir las calorías por grupos de nutrientes, ni repartir las calorías durante el día, en el momento idóneo, ni diferenciar por sexos, grupos de edad, actividad física, estado de salud, etc.

Dietas de moda han existido y existirán siempre: Macrobiótica, Disociada, Dukan, un día de fruta, rastafari, del pomelo, etc.

Existen muchísimas y variadas dietas, pero todas coinciden en varios puntos, como por ejemplo:

– Su uso continuado puede producir un riesgo para la salud.

– Algunas suponen desembolsos importantes de dinero en productos.

– Se acaba cayendo en la monotonía y aburrimiento.

– Terminan con graves, en ocasiones, problemas de frustración, depresión, ansiedad, etc.

Para terminar, indicar que lo suyo es comer “de todo”, en cantidades apropiadas en función de nuestra edad, estado de salud, sexo, condición física, época del año, localización geográfica, actividad profesional, actividad deportiva, etc. Todos los alimentos nos aportan beneficios, si son administrados convenientemente en tiempo y forma.

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