¿Aún no conoces tu peso ideal?

Todos nos hemos preguntado más de una vez, cuál es nuestro peso ideal. Para nosotros se trata de un dato subjetivo, ya que difícilmente el ser humano se ve tal y como la sociedad le ve. Es un dato inequívoco, y más proclive en el sector femenino de la población.

Vamos a tratar convertir un dato subjetivo, en otro lo más objetivo posible, mediante un sencillo cálculo al que todos tenemos acceso.

Todos nos hemos preguntado más de una vez, cuál es nuestro peso ideal. Para nosotros se trata de un dato subjetivo, ya que difícilmente el ser humano se ve tal y como la sociedad le ve. Es un dato inequívoco, y más proclive en el sector femenino de la población.

Vamos a tratar convertir un dato subjetivo, en otro lo más objetivo posible, mediante un sencillo cálculo al que todos tenemos acceso.

Se trata de hallar nuestro IMC, o lo que es lo mismo, nuestro Índice de Masa Corporal, que relaciona la altura del individuo con su peso.

Su fórmula es la siguiente:

De este cálculo obtendremos una cifra que puede ir desde 15 hasta 50 (dudo que alguno de vosotros estéis fuera de estas cotas). Este valor lo interpretamos en la siguiente tabla.

Como puede observarse, el valor ideal debería oscilar entre los 19 y los 24. Cualquier individuo que se encuentre fuera de estos valores de “seguridad”, y que no se deba a motivos “específicos”, como por ejemplo atletas de élite que deban situarse por encima o por debajo de estos parámetros para mejorar sus prestaciones deportivas (Culturismo, maratón, Sumo, Gimnasia rítmica, etc.), tendrían que plantearse acudir a un especialista médico, nutricionista, etc. para situarse dentro de la zona de seguridad.

Las personas que se sitúan por encima de esos valores, corren los siguientes riesgos:

Hipertensión Arterial, con el consiguiente riesgo de accidente vascular
Hipertrigliceridemia o hipercolesterolemia, situaciones que dificultan la pérdida de peso en personas obesas
Insuficiencia venosa periférica, a mayor obesidad mayor riesgo de padecer una enfermedad tromboembólica
Problemas respiratorios, pueden presentar con mayor facilidad apneas de sueño, hipoxia crónica, etc.
Problemas articulares y estructurales muy graves, tanto en rodillas, tobillos, pies, caderas, como en la propia columna cervical.
Problemas psicológicos, la depresión y la ansiedad se presentan con mucha frecuencia en los individuos obesos.
Cáncer, el riesgo de padecer cáncer de endométrio, de mama, vesícula y vías biliares aumenta en las mujeres obesas. En el varón la obesidad se asocia especialmente a cáncer de colon, recto y próstata.

Las personas que se sitúan por debajo de esos valores, corren los siguientes riesgos:

Fallos renales
Fallos cardíacos
Depresión
Hipotensión y sus consecuencias (pérdidas de conocimiento…)
Importantes Problemas digestivos
Anemia más que probable
Amenorrea
Dificultades en la Calcificación ósea
Problemas psicológicos: aislamiento social, familiar, laboral, etc.
Problemas de fertilidad

Un método más tradicional y de andar por casa es el de restarle a los decímetros de nuestra talla, su 10%, y así obtener un “peso ideal”.
Ejemplo 1:
Altura: 1.80cm => 80 – 8 => 72kg

IMC: [72kg / (1.80×1.80)] => 22.22 (Intervalo normal en la tabla)
Ejemplo 2:
Altura: 1.70cm => 70 – 7 => 63kg

IMC: [63kg / (1.70×1.70)] => 21.79 (Intervalo normal en la tabla)

Todo esto está muy bien, pero no es aplicable, como ya hemos dicho anteriormente a deportistas muy entrenados, ya que una persona muy musculosa, pero con un bajo nivel de grasa corporal, es muy probable que supere los 25 de la tabla de IMC, debido a que la masa muscular pesa mucho más que la masa grasa (del orden del triple).

Por todo ello, cada deportista tiene un peso ideal para su especialidad deportiva.

En el caso de los fondistas (ciclistas, atletas, etc.) es muy conveniente para sus prestaciones, mantener un bajo nivel de grasa corporal, que facilite sus prestaciones aeróbicas.

Sin embargo, en deportes donde prevalece la fuerza, tales como halterofilia, lucha (greco-romana, sumo, libre, etc.), lanzamientos, y similares, el incremento del peso del individuo facilita sus prestaciones, aún a riesgo de su salud.

Atendiendo al Biotipo del individuo, podemos clasificarles en tres grandes grupos:

Ectomorfo:

Individuos flacos, con largos brazos y piernas. De metabolismo rápido. No necesitan de dietas limitantes, ni de la ejecución de actividades físicas aeróbicas para controlar su peso. Tienen grandes dificultades para ganar masa muscular.

Mesomorfo:

Tienen facilidad para desarrollar su masa muscular, así como la fuerza. Tienen más tendencia a acumular grasa que los Ectomorfos, pero su metabolismo es regular y pueden dominarlo con relativa facilidad si se lo proponen. Un entrenamiento regular y observar la dieta, hacen de estos individuos, unos atletas con cuerpo en forma de V.

Endomorfo:

Clara tendencia al sobrepeso. Tienen un ritmo metabólico muy lento y acumulan grasa con facilidad. Han de controlar absolutamente su alimentación, y necesitan actividad aeróbica de forma regular para mantener su peso.

Se trata de hallar nuestro IMC, o lo que es lo mismo, nuestro Índice de Masa Corporal, que relaciona la altura del individuo con su peso.

Su fórmula es la siguiente:

De este cálculo obtendremos una cifra que puede ir desde 15 hasta 50 (dudo que alguno de vosotros estéis fuera de estas cotas). Este valor lo interpretamos en la siguiente tabla.

Como puede observarse, el valor ideal debería oscilar entre los 19 y los 24. Cualquier individuo que se encuentre fuera de estos valores de “seguridad”, y que no se deba a motivos “específicos”, como por ejemplo atletas de élite que deban situarse por encima o por debajo de estos parámetros para mejorar sus prestaciones deportivas (Culturismo, maratón, Sumo, Gimnasia rítmica, etc.), tendrían que plantearse acudir a un especialista médico, nutricionista, etc. para situarse dentro de la zona de seguridad.

Las personas que se sitúan por encima de esos valores, corren los siguientes riesgos:

Hipertensión Arterial, con el consiguiente riesgo de accidente vascular

Hipertrigliceridemia o hipercolesterolemia, situaciones que dificultan la pérdida de peso en personas obesas

Insuficiencia venosa periférica, a mayor obesidad mayor riesgo de padecer una enfermedad tromboembólica

Problemas respiratorios, pueden presentar con mayor facilidad apneas de sueño, hipoxia crónica, etc.

Problemas articulares y estructurales muy graves, tanto en rodillas, tobillos, pies, caderas, como en la propia columna cervical.

Problemas psicológicos, la depresión y la ansiedad se presentan con mucha frecuencia en los individuos obesos.

Cáncer, el riesgo de padecer cáncer de endométrio, de mama, vesícula y vías biliares aumenta en las mujeres obesas. En el varón la obesidad se asocia especialmente a cáncer de colon, recto y próstata.

Las personas que se sitúan por debajo de esos valores, corren los siguientes riesgos:

Fallos renales

Fallos cardíacos

Depresión

Hipotensión y sus consecuencias (pérdidas de conocimiento…)

Importantes Problemas digestivos

Anemia más que probable

Amenorrea

Dificultades en la Calcificación ósea

Problemas psicológicos: aislamiento social, familiar, laboral, etc.

Problemas de fertilidad

Un método más tradicional y de andar por casa es el de restarle a los decímetros de nuestra talla, su 10%, y así obtener un “peso ideal”.

Ejemplo 1:

Altura: 1.80cm => 80 – 8 => 72kg

IMC: [72kg / (1.80×1.80)] => 22.22 (Intervalo normal en la tabla)

Ejemplo 2:

Altura: 1.70cm => 70 – 7 => 63kg

IMC: [63kg / (1.70×1.70)] => 21.79 (Intervalo normal en la tabla)

Todo esto está muy bien, pero no es aplicable, como ya hemos dicho anteriormente a deportistas muy entrenados, ya que una persona muy musculosa, pero con un bajo nivel de grasa corporal, es muy probable que supere los 25 de la tabla de IMC, debido a que la masa muscular pesa mucho más que la masa grasa (del orden del triple).

Por todo ello, cada deportista tiene un peso ideal para su especialidad deportiva.

En el caso de los fondistas (ciclistas, atletas, etc.) es muy conveniente para sus prestaciones, mantener un bajo nivel de grasa corporal, que facilite sus prestaciones aeróbicas.

Sin embargo, en deportes donde prevalece la fuerza, tales como halterofilia, lucha (greco-romana, sumo, libre, etc.), lanzamientos, y similares, el incremento del peso del individuo facilita sus prestaciones, aún a riesgo de su salud.

Atendiendo al Biotipo del individuo, podemos clasificarles en tres grandes grupos:

Ectomorfo:

Individuos flacos, con largos brazos y piernas. De metabolismo rápido. No necesitan de dietas limitantes, ni de la ejecución de actividades físicas aeróbicas para controlar su peso. Tienen grandes dificultades para ganar masa muscular.

Mesomorfo:

Tienen facilidad para desarrollar su masa muscular, así como la fuerza. Tienen más tendencia a acumular grasa que los Ectomorfos, pero su metabolismo es regular y pueden dominarlo con relativa facilidad si se lo proponen. Un entrenamiento regular y observar la dieta, hacen de estos individuos, unos atletas con cuerpo en forma de V.

Endomorfo:

Clara tendencia al sobrepeso. Tienen un ritmo metabólico muy lento y acumulan grasa con facilidad. Han de controlar absolutamente su alimentación, y necesitan actividad aeróbica de forma regular para mantener su peso.

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